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15 sept 2012

Arthur Martin y Bahia Banmahmoud: 'Los nombres del amor'

Cartel de la película 'Los nombres del amor'

Hoy dedicamos nuestra sección LA TAQUILLA a Los nombres del amor haciendo un guiño al buen cine de nuestro país vecino. Esta película no tiene un título que llame la atención sino todo lo contrario. Los espectadores de la gran pantalla cada vez más huyen de forma casi sistemática de los dramas románticos en busca de acción. Así se explica que las salas donde proyectan El legado de Bourne estén repletas y la sala (la más pequeña del cine) donde se proyecta Los nombres del amor no tengas a nadie con el que compartir palomitas. Pero esta comedia romántica, SÍ que merece la pena.

Los nombres del amor, es una película que desde su inicio ya llama la atención. Comienza con un discurso sobre los nombres. ¿Cuántas personas hay en el país donde resides que se llamen igual que tú? Es así como Michel Leclerc nos presenta a sus dos protagonistas del film, Arthur Martin, un veterinario metódico, cargado de tabúes y represiones que se dedica a investigar la propagación de la gripe aviar y Bahia Benmahmoud, una mujer de una belleza exquisita alocada, que vive su vida al límite, desinhibida y con unas ideas políticas radicales que tienen como fin convertir ‘fachas’ a través del sexo.

Los abusos sexuales, el colonialismo francés impartido en tierras argelinas, la colaboración de Francia con el nazismo o la visión conservadora de la derecha son los ingredientes que se cocinan en una relación donde los extremos se tocan y es posible la compatibilidad emocional.


Escena en la que Bahía sale desnuda y no se da cuenta


La voz en off, diálogos a través de frases cortas o los primeros planos dan un cierto aire naif a la película aportando frescura y dinamismo al argumento. No se trata de una comedia romántica convencional sino que a través de los elementos propios del género como las rupturas o las comidas familiares se alejan del género en sí gracias a la inclusión de los protagonistas como adolescentes haciendo ver que lo que son ahora es un proyecto de lo que fueron alguna vez. 

Finalmente, después de los saltos en el tiempo o del humor político el espectador se deja sorprender hasta el último momento dado que en los créditos finales puede descubrir que la película que ha visto es en parte una largometraje autobiográfico que narra la historia de amor surgida entre Michel Leclerc, director de la película y, Baya Kasmi, co-guionista de la misma. 

Los nombres del amor ha sido ganadora en la edición de los Premios César celebrada el año 2011 al Premio a la Mejor Actriz Protagonista (Sara Forestier) y al Mejor Guión Original además de haber sido nominada a los mismos premios en las categorías de Mejor Película y Mejor Actor Protagonista (Jacques Glambin). 

Nota Making Of: 8

1 abr 2012

'El Gran Dictador' (1940)

Cartel de 'El gran dictador'Estrenamos mes dedicando los HITOS DEL CINE a una de las películas más emblemáticas protagonizadas por Charles Chaplin, El gran dictador, en respuesta a un lector que ya nos sugirió hacer la crítica de La Reina de África.

Muchos guiones se han escrito ya sobre el nazismo, pero ninguno como el de este clásico, que ofrece una visión menos morbosa y más cómica y sutil del que ha sido uno de los acontecimientos más censurables de nuestra historia. Para los que conocéis esta gran obra, seguro que os apetece recordar el discurso final que nos desvela una de las facetas más inestimables de Chaplin:



Para los que aún no estáis familiarizados, El gran dictador es la historia de un barbero que tras participar en la Primera Guerra Mundial pierde la memoria después de salvar a un oficial alemán, Schultz. Este posteriormente jugará un papel fundamental en el gobierno de Adenoid Hynkel, dictador de Tomania (interpretado, al igual que el barbero, por Charles Chaplin). Cuando recupera parte de su salud, el país se encuentra sumido en la desesperación acaecida por la Segunda Guerra Mundial, y aunque trata de volver a retomar su vida, su pertenencia a la religión judía le impone unas barreras insalvables. De no ser por el agradecimiento que siente Schultz (Reginald Gardiner) hacia él, y de la ayuda que desde su llegada le ofrece la bella Hannah (Paulette Goddard, su tercera esposa), su vida en el Ghetto hubiese sido más difícil aún.

En un intento por hacer entrar en razón al dictador de Tomania, Schultz es considerado un traidor y condenado a terminar sus días en un campo de concentración. Pero el barbero, y sus amigos del Ghetto, deciden ayudarle a salvarse de una muerte segura. Es ahí donde empieza una arriesgada e ingeniosa lucha, plagada de casualidades, por la supervivencia propia y por la defensa de un pueblo castigado por la tiranía absurda de un Hynkel cegado por la ambición de dominación mundial bajo el emblema de la raza aria.

Hanna y el barbero, una historia de amor en 'El gran dictador'
Una película escrita, dirigida y protagonizada por el propio Charles Chaplin en 1940, que cuenta con cinco nominaciones a los premios Oscar, de las cuales no ganó ninguna. Si bien posee pequeños matices que aún pueden reconocerse en nuestra realidad más actual, es una sátira de la política nacionalsocialista y dictatorial de Adolf Hitler, y de su demencial discriminación hacia los judíos. Una perspectiva en clave de humor de lo que fue, y lo que sin embargo pudo haber sido.

Por El gran dictador, el primer largometraje con diálogos de Chaplin, tuvo que exiliarse de Estados Unidos, pues fue fuente de críticas y amenazas debido a su caracter crítico con la situación que se estaba viviendo en Alemania. El propio director reconoció, una vez se hubo destapado años después el horror de la guerra y del genocidio judío, que de haber conocido esos detalles no habría llevado a cabo el rodaje. Sin embargo, ha sido una de sus producciones más rentables y reconocidas en diversos sectores relacionados con la industria.

Chaplin rodando 'El gran dictador'
Esta obra maestra, financiada íntegramente por el propio Chaplin, se dice que fue vista por el propio Hitler. Tardó en rodarse más de un año, y en ella incluso se improvisó un idioma inexistente, que sin embargo es utilizado en los discursos de Hynkel. Además, el barbero judío sigue recordando en algunas facetas a Charlot, personaje característico del período de cine mudo de Chaplin, cuyas actitudes aparecen por última vez en esta película. Prohibida en España hasta 1975, nada más debo decir de ella. Hay que verla.

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