3 mar. 2012

'Shame': Mucho más que sexo


Hoy en LA TAQUILLA os presentamos Shame, el segundo largometraje de Steve McQueen que nos presenta a Brandon, un hombre apuesto y seductor que tiene la dificultad de encontrar la estabilidad en sus relaciones debido a su adicción al sexo. Tras la llegada de Sissy, su hermana, el estilo de vida solitario y milimetrado que mantiene Brandon se desmorona y provoca que pierda el control de su propia vida. Brandon tratará de escapar de los reclamos de su hermana y de las memorias que le trae pero sin éxito.

Opiniones variadas. Calificaciones diversas de espectadores insatisfechos o de cinéfilos que alaban la destreza de Steve McQueen. Shame es una de esas películas a las que no se les puede añadir etiquetas. No soy capaz de dar una valoración a la película. No puedo decidir si es un cuatro o un diez lo que se merece la obra de Steve McQueen. Lo único que puedo decir es que es una película perturbadora que golpea en el punto más frágil de la conciencia del espectador. Sales del cine con la sensación de no saber si tienes ante tus ojos el bodrio más grande de la historia o está ante ti una gran obra de arte.

Steve McQueen nos cuenta a través de la brillante interpretación de Michael Fassbender y Carey Mulligan la debilidad que todos y cada uno de nosotros escondemos y a veces, no sabemos como enfrentarnos a ella. Brandon no es capaz de mantener una relación con nadie y el sexo es la escapatoria de una realidad que le ahoga y le arrastra hasta los más bajos fondos de su existencia.
Shame es una película sensorial. Penetra lentamente hasta desgarrar la sensibilidad del espectador provocando que el erotismo que acompaña al sexo desaparezca por completo y esas escenas en las que debería de haber una gran sensualidad, se transforman en escenas de enorme dureza donde el cuerpo es el portador de la opresión que siente y manifiesta a través del sexo.

Una de las mejores escenas de la película es cuando Carey Mulligan hace una magnífica versión de "New York, New York" de Frank Sinatra con una voz dulce y melancólica siendo su rostro el espejo del hundimiento de su propia vida. Es brillante, sobrecogedora.

Los planos largos, los primeros planos, el ritmo aparentemente eterno nos acercan lentamente a la tortura vivida por Brandon. Es un film serio imperado por el silencio donde la sordidez deja paso a la belleza formal. Sus diálogos son escasos pero precisos. La cadencia de las escenas son acompañadas por una melodía perfectamente escogida suscitando melancolía, rabia, compasión, "vergüenza".

Shame es el reflejo de la "vergüenza" por sentir que no se siente nada.

Nota Making Of: 7 (aunque como he explicado antes, mi calificación sería perturbadora)

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