14 abr. 2012

‘Ira de titanes’ buena calidad de imagen pero con diálogos incongruentes


El treinta de marzo se estrenó en las salas españolas la segunda parte de Furia de titanes, protagonizada otra vez por Sam Worthington en su papel del semidiós Perseo, hijo de Zeus y la mortal Dánae hija de del Rey de Argos.

La precipitada trama discurre diez años después de la victoria de Perseo sobre el Kraken, monstruo marino que Perseo tiene que derrotar para salvar a  Andrómeda. El semidiós recibe la visita de su padre Zeus para pedirle una ayuda que al principio le es negada, porque Perseo no quiere dejar sólo a su único hijo. Pero la situación se vuelve tan insostenible que no le queda más remedio que salvar al mundo de un Cronos enfurecido con sus hijos,  Zeus, Hades y Poseidón, al haberle encerrado en el Tártaro durante toda la eternidad.




Un profundo fallo, que en mi opinión los amantes y entendidos en mitología verán sin esfuerzo,  son los constantes sacrilegios a los relatos griegos que se producen a lo largo de toda la película. El intencionado error más vistoso de todos es la pérdida de la inmortalidad de los dioses, los cuales sorprendentemente terminan convirtiéndose en sujetos más débiles que los propios humanos. Mientras que los mortales son ahora los que tienen en su poder la vida o muerte de las deidades pues tan sólo dejando de rezarles conseguirán que éstos pierdan sus poderes convirtiéndoles en simples mortales.

Además la suerte de los dioses se torna más oscura cuando Hades dios del inframundo, lejos de unirse a sus hermanos en contra de un padre que quiso comérselos, decide aliarse con Ares conocido por ser el dios de la guerra e hijo de Zeus para liberar a su padre del Tártaro. Tanto Hades como Ares tienen en común el fuerte rencor que sienten hacia Zeus, el primero se siente molesto por haber sido desterrado al mundo de las tinieblas por su hermano, mientras que el segundo siente una profunda envidia hacia la preferencia de su padre por su otro hijo Perseo.

A pesar de que se esperaba un excelente resultado producto de la heroicidad del protagonista, los efectos especiales y la calidad digital de la cinta, ésta película pierde el interés cuando se percibe la enorme falta de consistencia en los diálogos.  Los cuales sólo sirven para rellenar las escenas en las que no existe lucha debido a que apenas se le encuentra sentido y  mucho menos interés a unas palabras bastante incongruentes y huecas. Por lo que el resultado desilusiona al espectador que acude lleno de esperanza y termina encontrándose una cinta que atrae mucho visualmente pero con una fuerte carencia de contenido.

Trailer de la película:


Nota Making Of: 5

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