25 feb. 2012

'La invención de Hugo' o la magia del cine en la gran pantalla

Fotograma de La invención de Hugo con Asa Butterfield y Chloë Grace Moretz

Martin Scorsese vuelve a sorprendernos con una adaptación cinematográfica  impoluta. En este caso se trata de la novela La invención de Hugo Cabret, de Brian Selznick.

La película lleva por título La invención de Hugo y es la apuesta más fuerte para la próxima edición de los Oscar que, a propósito, se celebra mañana. La cinta parte con 11 nominaciones poniéndose por delante de The Artist, el largometraje revelación del año que no ha parado de cosechar éxitos desde su estreno. 

Hugo Cabret (Asa Butterfield) es un niño huérfano que vive en una estación de tren de París cuidando de los relojes. Le encanta arreglar cosas y su meta es hacer funcionar un humanoide que encontró su padre, el único recuerdo material que el niño tiene de su progenitor. La búsqueda de piezas para reconstruir el artilugio hará que Hugo se embarque en la mejor de las aventuras que pudo soñar, guiándole hasta los mísmisimos inicios del cine.

La invención de Hugo es, ante todo, un gran homenaje a George Méliès, el primer hombre que salió de la tierra para hacer su Viaje a la luna en 1902. Interpretado por Ben Kingsley, George Méliès, viejo, triste y vencido, trabaja en una tienda de juguetes en la estación en la que vive Hugo y reniega de su pasado como cineasta hasta el punto de haber conseguido que la mayoría de la gente lo olvide.

Fotograma de La invención de Hugo con Ben Kingsley como George Méliès

La película, al principio, tiene un avance un poco lento, centrándose en Hugo, en la ahijada de Méliès, Isabelle (Chloë Grace Moretz), en el humanoide y en los intentos de los niños por reconstruirlo. Cuando lo consiguen, la película va tomando forma, cogiendo ritmo y embarcando al espectador en los inicios del Séptimo Arte, cuando el cine se hacía sin grandes efectos especiales, con luz natural y con la imaginación e ilusión de sus creadores como arma principal. La fábrica de sueños empezaba a despegar tras el invento del cinematógrafo por parte de los hermanos Lumiere, aparato que fascinó a Méliès desde el principio, razón principal por la que el mago creó sus propios estudios y comenzó a hacer películas o, mejor dicho, a crear sueños, tal y como se dice en la película.

La invención de Hugo es una producción entrañable que nos recuerda que gracias a esos pioneros del mundo del cine ahora podemos sentarnos frente a una pantalla y disfrutar de grandes superproducciones, incluso en 3D, efecto muy conseguido en la película.

A pesar de ser una adaptación de una novela, Scorsese ha sabido plasmar su sello y la marca más obvia de ello es que en el reparto se ha rodeado de algunos actores con los que ha trabajado en otras ocasiones, como Ben Kingsley o Emily Mortimer, compañeros anteriormente en Shutter Island. Además el director hace un cameo en la película y aparece como fotógrafo.

Mención especial requiere el personaje de Sacha Baron Cohen, el inspector de la estación, que pone la nota de humor al film siempre acompañado por su perro Maximilian (Blackie).

Fotograma de La invención de Hugo con Sacha Baron Cohen como el inspector de la estación con su perro Maximilian (Blackie)

Desde Making Of os animamos a ir al cine a disfrutar de esta maravillosa cinta, y desde la óptica personal le deseo a Scorsese mucha suerte en los Oscar. Creo que se merece la estatuilla al Mejor Director.

Nota Making Of: 8

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