22 jun. 2013

'El hombre de acero', más de dos horas de acción intensa


Dos horas y media de caos, destrucción, música altísima y una intensa acción son los ingredientes secretos que se han mezclado para dar la bienvenida al nuevo Superman, personificado de manera estelar por el actor británico Henry Cavill (Los Tudor). Un 'Hombre de acero' que sigue teniendo la humanidad heredada de Christofer Reeves pero al que se le ha añadido una ferocidad mayor en la lucha por sus ideales.


El marco de la historia está unido a unos bellos y cuidados planos del director Zack Snyder y el productor Christopher Nolan. El guionista David S. Goyer ha realizado una singular versión de este filme moviendo el mito hacia sus inicios argumentales y le ha dado una importancia mayor a la  procedencia de Kal El (Superman) y la primigenia lucha de su padre en Krypton, donde la arriesgada evolución de la especie no ha sido sinónimo de éxito, sino del fracaso de todo un pueblo. 

Por su parte, Russell Crowe (Jor El) ha sabido tomar genialmente el testigo de padre biológico de la mano del genial Marlon Brando. Mientras que otro pilar imprescindible de la película, aunque en un discreto segundo plano, Kevin Costner ha mostrado la integridad de un padre adoptivo que sacrifica todo lo que tiene para ayudar a su hijo; unos valores de templanza y honradez que posteriormente salvarán al mundo de sus propios congéneres. 

Aunque sin descuidar del todo el valor argumental, si es cierto que las luchas -destructivas en exceso- son la base de esta trama que recupera una y otra vez el punto álgido para mantener la atención del espectador. Mientras que la versión amorosa de la historia queda supeditada a más de un segundo plano. En este ámbito, está la resuelta Lois Laine (Amy Adams), una intrépida periodista a la que pocas cosas le dan miedo y en la que se valora una integridad profesional y personal notable. La chica del Daily Planet está dispuesta a perder su trabajo e incluso su vida por su "fuente", gracias, en parte, a su capacidad empática.

Sin embargo, la película recuerda mucho a otras que en su día funcionaron, es el caso de la batalla encarnizada de 300, con los mismos músculos pero con más ropa; o las escenas de destrucción de Los Vengadores e incluso de películas apocalípticas como Deep Impact (1998). Mientras que los planos del espacio exterior no pueden sino recordar a La Guerra de las Galaxias. En definitiva, un cúmulo de sensaciones que resultan ya muy familiares y que después de la sorpresa inicial dejan con ganas de más al público.

Nota Making Of: 7





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