4 sept. 2011

'Casablanca', de 1942

Cartel de la película Casablanca

Casablanca era, durante la Segunda Guerra Mundial, lugar de exilio de miles de personas que huían del Nazismo. Todo bien hasta llegar allí pero si quieres salir es lo complicado ya que la Gestapo busca sin cesar fugitivos de sus listas a los que atrapar.

Para el principal líder de la Resistencia, Victor Laszlo (Paul Henreid), Rick Blaine (Humphrey Bogart); dueño del Rick's Café Américain, un club convertido en punto de encuentro para refugiados de todo el mundo que buscadores de la salida hacia Portugal y los Estados Unidos; es su única esperanza. Éste aparece acompañado de su esposa Ilsa (Ingrid Bergman), una preciosa mujer con la que Rick había mantenido un intenso romance hasta la ocupación Nazi en París.

Ilsa se ofrece a quedarse a cambio de un visado para sacar a su marido Laszlo del país. Es entonces cuando Rick deberá elegir entre su felicidad o sus ideales en el pasado.

Ricks Café Americain


Hasta aquí la sinópsis, vamos a desgranar la parte técnica:

El productor Hal B. Wallis quería a William Wyler como director, pero después de barajar varios nombres, el olvidado cineasta de origen húngaro Michael Curtiz se hizo con el honor de dirigir este gran mito y se puso a filmar lo que iba a ser en principio una película del montón destinada a la propaganda antinazi. La adaptación de la obra de Murray Burnett y Joan Alison, Everybody goes to Rick's, corrió a cargo de Howard Koch, los hermanos Julius y Philip Epstein.

Como actores principales se pensó en Ronald Reagan, el que después fuera el 40º presidente de los EE.UU., y en Ann Sheridan para interpretar a Rick e Ilsa, pero por suerte los elegidos serían Humphrey Bogart e Ingrid Bergman, que estuvieron acompañados por unos inconmesurables actores secundarios, como Claude Rains, Louis Renault (como el capitán francés), Paul Henreid (como esposo de Ilsa y miembro de la Resistencia), Conrad Veidt (como Nazi) o Peter Lorre (como Ugarte).

La música correría a cargo de Max Steiner, el vestuario es obra de Orry-Kelly y Dooley Wilson (Sam) cantaría con su piano una de las canciones más recordadas de la historia del cine, "As time goes by".



Esta película es la obra cumbre de la historia romántica, plena de escenas inolvidables, de rostros iluminados, de ojos humedecidos, de esperas en estaciones de trenes en días borrascosos con cartas borradas por lluvias, de dudas amorosas, de borracheras nocturnas, de furtivos encuentros, de tristezas y alegrías, de diálogos y frases indelebles, pero también es un perfecto ejemplo de cine negro, una intensa película de intriga, atmósferica, con ese humo, la música, el tintineo de las copas, el bullicio del café, los zocos, las abarrotadas calles, la mezcla de nacionalidades… todo ello contado con la mano maestra de Curtiz con un sabio manejo de todos los recursos, con una magnífica fotografía de Arthur Edeson que irradia emoción, acción y pasión, en tonos agridulces, melancólicos y sentimentales, creando una perfecta y sublime obra de arte.

La película fue todo un éxito de crítica y público, y sus actores principales se convirtieron en grandes estrellas. No se libró tampoco de la censura española la cuál evitó cualquier alusión a la condición de Rick de combatiente Republicano en la Guerra Civil.

Bogart lograría dejar de estar encasillado en su rol de gángster (aunque ya había personificado a Sam Spade en El halcón maltés) y con el personaje de Rick se convierte en el prototipo de héroe perdedor, de antihéroe solitario y romántico y el actor mejor pagado de la época.

De este film se han hecho todo tipo de comentarios, y todo es poco para definir su grandeza, con cada nuevo visionado mejora y cada visionado supone una aventura: descubrir una nueva frase o un ingenioso diálogo, saborear de nuevo una escena llena de emociones, descifrar una mirada, disfrutar con la música de Steiner, admirar su ambientación. En Estados Unidos, Casablanca es conocida como "The Movie", y es cierto, es "La Película", una película realmente inolvidable.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Otras entradas de Revista Making Of