1 jun. 2012

'¿Y si vivimos todos juntos?', diálogos sobre la vejez

No, aún no es Sábado, pero desde LA TAQUILLA no podíamos esperar más para contaros qué nos ha parecido ¿Y si vivimos todos juntos?, la nueva película de Stéphane Robelin después de Real Movie y de la que pudimos disfrutar el pasado Martes en los cines Golem de Madrid. En la película coinciden grandes de la pantalla, como Geraldine Chaplin, Jane Fonda o Pierre Richard, con un joven de reconocido talento, Daniel Brühl. Y con ellos nos adentramos en un drama coral sobre la amistad, la convivencia, la solidaridad, el sexo... y los problemas del envejecimiento en la sociedad occidental. 

Después de haber visto hace algún tiempo Pequeñas mentiras sin importancia, dudaba que una película que se desarrollase en torno a las vivencias de un grupo de amigos pudiese hacerme disfrutar como lo hizo aquella. Hasta que llegó a mis sentidos ¿Y si vivimos todos juntos?, una comedia con tintes que tocan el drama y el documental que ya ha conquistado las pantallas francesas y que, desde hoy, pisa fuerte en el panorama español.

Lo primero, tengo que reconocer que no hubiese podido apreciar lo que esta película refleja de no ser por un compañero y amigo que no desaprovecha la oportunidad de inculcarme sus reflexiones acerca de la memoria, los recuerdos y el paso del tiempo, lo cual es siempre de agradecer. Gracias a personas como él nos llegan, de forma inesperada, filmes como ¿Y si vivimos todos juntos?, que nos hacen replantearnos qué lugar ocupa algo tan inevitable como es envejecer en un contexto en el que la utilidad determina, de un modo u otro, el rumbo de nuestras vidas.


Un aspecto que llama la atención, al margen de la magnífica interpretación de todos y cada uno de los protagonistas, es el contenido social de la historia, que recae en manos de Jean pero que repercute directamente en las vidas del resto de los protagonistas. En un entorno en el que las personas a partir de cierta edad dejan de ser tomados en serio para pasar a ser, de alguna forma, estigmatizados, los cinco personajes de la trama se rebelan en un último deseo por decidir de qué modo quieren afrontar esa etapa tan desconocida como inevitable que es la vejez.

A través de las investigaciones de Dirk, un joven etólogo que prepara su tesis sobre cómo afecta el paso de los años en Occidente, nos adentramos en las dificultades que constituyen el día a día de los personajes: cáncer, alzheimer, corazón... Problemas que no son ajenos pero a los que tampoco hacemos frente. Y sin embargo, no es solo esto lo que conlleva hacerse mayor, pues como compruebla Dirk, las inquietudes, las dudas y las relaciones interpersonales no son tan diferentes entre jóvenes y mayores, y sin embargo, estos tienen mucha sabiduría que compartir con aquellos que se presten a dialogar con ellos. 


Jeanne, Claude o Albert son reflejos de personas con las que compartimos el espacio cada día. En el caso de ¿Y si vivimos todos juntos? son además, personas que no dudan en compartir sus miedos, sus deseos, sus alegrías y algún que otro secreto con sus amigos. Estoy hablando de una película que sacude esquemas y emociones que aceptamos sin cuestionar y que nos plantea un punto de vista muchas veces olvidado como es el de nuestros mayores. Unos mayores, que, sin embargo, están llenos de vida, de experiencias y dispuestos a entregarse a otros a través del diálogo, la cooperación y, sobre todo, la amistad. Sútil. Y muy recomendable (especialmente en versión original).

Nota Making Of: 7

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